La petrolera estatal colombiana Ecopetrol no puede importar gas natural de Venezuela debido a la ausencia de una licencia emitida por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de Estados Unidos, reveló el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma. Esta declaración surge tras recientes visitas de alto nivel del gobierno de Gustavo Petro a Caracas, con el objetivo de mitigar la escasez de gas en Colombia, un combustible vital para la industria y el hogar. El anuncio pone en jaque planes de importación rápida, exacerbando la dependencia de costosas alternativas como el gas natural licuado (GNL).
Contexto de la crisis energética colombiana
Colombia enfrenta un déficit proyectado de hasta el 20% en su demanda de gas natural para este año, impulsado por la caída en la producción nacional. Esto ha forzado importaciones récord de GNL, elevando costos y presionando la balanza comercial energética del país. Palma enfatizó que “el tiempo es esencial”, descartando a Ecopetrol como vehículo para la transacción debido a la complejidad de obtener una nueva autorización de la OFAC. Fuentes venezolanas indicaron que cualquier operación requiere este permiso estadounidense, heredado de sanciones persistentes contra el sector petrolero de PDVSA.
Negociaciones en Caracas y limitaciones técnicas
La semana pasada, funcionarios colombianos se reunieron en el Palacio de Miraflores con Delcy Rodríguez, vicepresidenta venezolana, para discutir el suministro de gas natural y GLP (gas licuado de petróleo). Un punto central fue la reactivación del Gasoducto Transcaribeño Antonio Ricaurte, inoperante desde hace años y construido en 2007 para unir ambos países. Del lado venezolano, la infraestructura está lista, pero en Colombia demanda reparaciones estimadas en 60 millones de dólares y más de seis meses de ejecución, posiblemente con apoyo técnico de PDVSA. Sin embargo, la licencia OFAC frena todo avance con Ecopetrol, obligando a explorar privados o rutas alternativas.
Datos interesantes: Impacto económico y regional
El gas venezolano representa una opción “más barata y práctica”, según Palma, con potencial para abastecer fábricas y cocinas en regiones como Santander, donde el gobierno invierte 51.675 millones de pesos en 15 proyectos gasíferos para 19.200 hogares rurales. Históricamente, Colombia importó gas de Venezuela hasta 2008, cuando disputas políticas y declive en campos compartidos detuvieron el flujo; hoy, reservas venezolanas en la cuenca del Orinoco podrían cubrir el déficit andino por años. Además, importar vía ducto reduciría emisiones en un 30% comparado con GNL marítimo, alineándose con metas de transición energética de Petro.
Alternativas y perspectivas futuras
Ante el bloqueo, Colombia evalúa importaciones privadas de GLP venezolano o ampliación de regasificadores locales, aunque Palma insiste en que no hay riesgo inminente de desabastecimiento gracias a proyectos en marcha. Esta situación resalta la influencia de sanciones estadounidenses en la integración energética sudamericana, pese a la distensión bilateral post-electoral en Venezuela. Expertos estiman que una licencia OFAC podría tardar meses, tiempo en que el precio del gas doméstico podría subir un 15% si persiste la brecha. El ministro urgió pragmatismo: “Queremos lo más rápido y económico”, abriendo puerta a socios no estatales.




















































































































