El precio del Bitcoin cayó nuevamente por debajo de los US$65.000 este lunes, arrastrando al conjunto del mercado de criptomonedas en una jornada marcada por la incertidumbre arancelaria en Estados Unidos y un aumento de la aversión al riesgo a nivel global. En las últimas 24 horas, el ecosistema cripto perdió cerca de US$100.000 millones en capitalización, reflejando la presión vendedora que se ha intensificado tras las señales de endurecimiento de la política comercial por parte de Washington.
Evolución del precio y niveles clave
Bitcoin llegó a descender hasta la zona de los US$64.300, su nivel más bajo desde principios de febrero, antes de recortar parte de las pérdidas y rebotar levemente sobre el umbral de los US$65.000. El movimiento supone una baja intradía cercana al 4% y consolida la ruptura del soporte que varios analistas identificaban como referencia técnica clave en el corto plazo.
Operadores del mercado advierten que una caída sostenida por debajo de los US$65.000 reabre el escenario de una prueba del rango de los US$60.000, donde se concentra buena parte de las apuestas de protección a la baja y órdenes de cobertura en opciones. La falta de una narrativa claramente alcista y la presión del entorno macroeconómico han limitado los intentos de recuperación hacia la zona de US$68.000–US$70.000, que los más optimistas consideran necesaria para cambiar el tono del mercado.
Golpe al resto del mercado cripto
El ajuste no se ha limitado a Bitcoin: otras criptomonedas de gran capitalización también registraron descensos significativos en las últimas horas. Ether retrocedió en torno a 4–5%, mientras que tokens como Solana y BNB anotaron caídas incluso mayores, en un contexto de ventas generalizadas de activos de riesgo. Según datos de CoinGecko, el valor total del mercado cripto se redujo en aproximadamente US$100.000 millones en un solo día, profundizando una corrección que ya supera los US$2 billones desde los máximos del ciclo.
El deterioro también se refleja en los productos de inversión regulados: los fondos cotizados en bolsa (ETFs) de bitcoin al contado en EE.UU. encadenan su quinta semana consecutiva de salidas netas, con retiros acumulados de cerca de US$3.800 millones, lo que añade presión adicional sobre el precio del activo subyacente.
Aranceles, macro y sentimiento de riesgo
El detonante inmediato de la última ola vendedora ha sido la confusión en torno al rumbo de la política arancelaria de la administración del presidente Donald Trump. Tras un fallo de la Corte Suprema que limitó el uso de poderes de emergencia para imponer aranceles, la Casa Blanca respondió anunciando un arancel global del 10% sobre las importaciones, que luego Trump afirmó que aumentaría al 15%, alimentando la percepción de mayor tensión comercial y volatilidad económica.
Analistas señalan que la combinación de incertidumbre arancelaria, preocupación por el crecimiento y dudas sobre la trayectoria de las tasas de interés ha desplazado el apetito por activos de mayor riesgo hacia refugios tradicionales como el oro y la deuda de corto plazo. “El mercado de criptomonedas sigue frágil y los participantes cuentan con soporte en torno a los US$60.000”, comentó Caroline Mauron, cofundadora de Orbit Markets, al advertir que la incertidumbre macro, desde las tensiones geopolíticas con Irán hasta los vaivenes en la política comercial de EE.UU., puede llevar a una nueva prueba de ese nivel.
Perspectivas: soportes y catalizadores
De cara a las próximas sesiones, los operadores miran tres factores clave: la evolución de la discusión sobre aranceles en Washington, la dinámica de flujos en los ETFs de bitcoin y la capacidad del activo para recuperar y consolidar niveles por encima de los US$68.000–US$70.000. Mientras no se active al menos uno de estos catalizadores, muchos estrategas consideran que el piso del mercado sigue siendo “provisional” y vulnerable a nuevas ventas forzadas y liquidaciones en el segmento de derivados.
En el corto plazo, el rango entre US$60.000 y US$65.000 se perfila como la zona crítica a vigilar: una ruptura limpia por debajo podría acelerar la corrección, mientras que una defensa sólida abriría la puerta a un rebote técnico si mejora el clima en torno a la política comercial de Estados Unidos



















































































































