El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este miércoles una amplia batería de aranceles que afectarán a decenas de países y amenazan con un fuerte impacto en el comercio global. Las medidas, que entrarán en vigor entre esta y la próxima semana, incluyen un impuesto mínimo del 10% a todos los productos que ingresen a EE.UU. y tarifas más elevadas a las principales economías del mundo y varias emergentes.
El anuncio del presidente estadounidense supone, según varios analistas, la mayor ruptura del orden comercial internacional desde la Segunda Guerra Mundial y este jueves provocó pérdidas en los mercados bursátiles de todo el mundo.
Trump sostiene que se trata de una acción «recíproca» tras décadas de abusos por parte de aliados y competidores cuyas medidas proteccionistas, alega, están dañando las exportaciones estadounidenses.
Los aranceles entrarán en vigor en dos fases: los del 10% lo harán el próximo sábado, 5 de abril; mientras que los específicos se implementarán a partir del miércoles 9 de abril, una semana después del anuncio.
¿Qué aranceles anunció Trump y por qué?
En su discurso pronunciado desde la rosaleda de la Casa Blanca durante lo que bautizó como el «Día de la Liberación», el presidente estadounidense presentó su plan arancelario más ambicioso hasta la fecha.
Trump exhibió un cartel con dos columnas: una con los aranceles y barreras que supuestamente los países imponen a los productos estadounidenses -incluidas medidas indirectas como la manipulación de divisas o regulaciones sanitarias- y otra con las nuevas tarifas que EE.UU. aplicará en respuesta a esas naciones.
El plan contempla un arancel base del 10% para todos los productos importados, sin excepción por sector o categoría, que entrarán en vigor este viernes 5 de abril.
Trump ha establecido un arancel general del 10% para todas las importaciones a Estados Unidos y otros específicos más elevados para ciertos países con los que el país mantiene déficits comerciales significativos.
Desde el día 9 se aplicarán impuestos más elevadas a las importaciones desde más de 60 países que la Casa Blanca considera los principales responsables de lo que Trump definió como «décadas de abuso comercial».
Entre ellos están China (34%), los de la Unión Europea (20%), Japón (24%), Corea del Sur (25%) e India (26%).
Entre los países que recibirán gravámenes aún más altos destacan Vietnam (46%) y Camboya (49%), dos economías con un pujante sector manufacturero que en los últimos años han absorbido inversiones y producción desplazadas desde China.
El presidente justificó su decisión afirmando que durante más de cinco décadas, Estados Unidos fue «saqueado» y «expoliado» por países de todo el mundo, tanto aliados como rivales.
«Hoy apoyamos al trabajador estadounidense y finalmente ponemos a Estados Unidos en primer lugar», declaró, tras afirmar que, en muchos casos, «el amigo es peor que el enemigo» en materia de comercio.
Trump también anunció que desde mayo se eliminará el tratamiento libre de impuestos para pequeños paquetes procedentes de China, lo que afectará a plataformas de comercio electrónico como Shein y Temu.
Y confirmó la entrada en vigor inmediata de un arancel del 25% a todos los automóviles fabricados fuera de EE.UU., medida que ya había anticipado la semana pasada.
¿Qué países se ven afectados por los últimos aranceles de EE.UU.?
Los nuevos aranceles afectan a prácticamente todo el mundo. Dentro de los países damnificados por el arancel universal mínimo del 10% se encuentran más de un centenar de economías, entre ellas, Brasil, Reino Unido o Emiratos Árabes.
Además de esto, el presidente de Estados Unidos ha decretado aranceles especiales para los que denomina «agresores», como la Unión Europea, a la que ha gravado con un incremento del 20%; Japón, con un arancel del 24%; o Corea del Sur, del 26%. La peor parte se la lleva China, con un gravamen del 34% que se suma al 20% que Trump le había impuesto previamente.
Cabe recordar que estas economías engloban un 40% del total de las importaciones que recibe Estados Unidos.
El argumento central del presidente es que estas tarifas son necesarias para corregir lo que él considera un desequilibrio estructural.
En 2024, EE.UU. registró un déficit comercial de US$918.000 millones, un 17% más que el año anterior, lo que Trump calificó como «una emergencia nacional que amenaza nuestra seguridad y nuestra forma de vida».
Según cálculos del asesor comercial de la Casa Blanca, Peter Navarro, las medidas podrían generar ingresos anuales de hasta US$600.000 millones, además de estimular la industria nacional y recuperar empleos del sector manufacturero.
¿Qué aranceles estaban ya en vigor?
Precisamente, Trump ya había impuesto anteriormente un arancel del 25% para las importaciones procedentes de México y Canadá (con excepción del petróleo canadiense, que tendrá solo un 10%), aunque a principios de marzo aplicó una moratoria de un mes para los productos cubiertos por el tratado de libre comercio entre estos tres países (T-MEC), que incluye desde productos agrícolas hasta partes de automóviles o ciertos tipos de maquinaria.
México y Canadá son los dos principales socios comerciales de Estados Unidos y, con ellos a Donald Trump le interesa mantener una negociación y un entendimiento.
Con México son más de 839.000 millones de dólares en comercio bilateral y con Canadá, 760.000. Es decir, ambos países mantienen una interdependencia muy fuerte que puede afectar considerablemente no solamente al nivel de precios y a la inflación en Estados Unidos, sino incluso a sus propias empresas, incluida la del automóvil, que es la que quiere salvar.
En el caso de China, el presidente estadounidense anunció en febrero gravámenes adicionales del 10% y, en marzo, elevó las tasas hasta el 20% (que hoy llega al 54%).
¿Cómo afectan a América Latina?
La nueva ofensiva comercial de Donald Trump tendrá un impacto directo en casi todos los países de América Latina.
Según la lista divulgada por la Casa Blanca, la mayoría estarán sujetos a un arancel del 10% en sus exportaciones a Estados Unidos, en línea con la tarifa mínima establecida por Washington.
Entre los países afectados se encuentran Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay.
Las importaciones de México y Canadá esta vez se quedan al margen y también algunos productos estratégicos, entre ellos, metales preciosos como el oro y la plata; otros importantes para la industria como el platino, el paladio o el rodio; algunos productos farmacéuticos como la insulina o los semiconductores.
La decisión de no imponer nuevos aranceles a México fue interpretada por algunos analistas como un gesto estratégico.
Solo dos países latinoamericanos figuran con aranceles superiores al mínimo: Nicaragua, con un 18%, y Venezuela, con un 15%. El gobierno estadounidense no especificó en detalle los motivos, que expertos atribuyen a las tensas relaciones políticas de Washington con ambas naciones.
La Casa Blanca precisó que los productos que cumplan con los requisitos del tratado seguirán exentos de aranceles, mientras que aquellos que no lo hagan continuarán sujetos a las tarifas ya vigentes: 25% para bienes no incluidos en el acuerdo y 10% para productos específicos como energía y potasa.
¿Cómo han reaccionado los países afectados?
Gobiernos, líderes políticos y organismos empresariales expresaron su preocupación por el posible impacto de los nuevos aranceles en el comercio global y en las relaciones bilaterales con Estados Unidos.
«En una guerra comercial nadie gana, y el proteccionismo no tiene salida», afirmó el Ministerio de Comercio de China, el país al que Trump ha impuesto el mayor castigo.
Tras pedir anulación de las medidas y «resolver adecuadamente las diferencias (…) mediante un diálogo equitativo», el organismo gubernamental advirtió, en un comunicado, que «China tomará contramedidas firmes para salvaguardar sus derechos e intereses».
Sin embargo, hasta el momento desde Beijing no han informado en qué consistiría su respuesta.
Antes, la prensa estatal del gigante asiático calificó como acto de «intimidación contraproducente» los aranceles.
Desde el viejo continente, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, dijo que los aranceles son un duro golpe para la economía mundial.
«Seamos claros sobre las enormes consecuencias: la economía mundial sufrirá enormemente, la incertidumbre se disparará y desencadenará un mayor proteccionismo», aseguró.
«Las consecuencias serán nefastas para millones de personas en todo el mundo».
Von der Leyen también dijo que Europa ya está ultimando su primer paquete de medidas en respuesta a los primeros aranceles al acero y preparando nuevas contramedidas si las negociaciones fracasan.
«Sé que muchos de ustedes se sienten defraudados por nuestro aliado más antiguo», dijo. «Debemos prepararnos para el impacto que esto inevitablemente tendrá».
«Europa se mantiene unida: por las empresas, por los ciudadanos y por todos los europeos, y seguiremos construyendo puentes con todos aquellos que, como nosotros, se preocupan por un comercio justo y basado en normas como base de la prosperidad», aseguró.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, cree que los aranceles son un «shock» para el comercio internacional que tendrá un «enome impacto» en la economía europea.
«Es una decisión brutal y sin fundamento. La economía de Estados Unidos y sus consumidores saldrán de esto Previamente, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, había calificado las medidas de Trump como «erróneas» y advirtió que podrían desembocar en una guerra comercial que «inevitablemente debilitaría a Occidente en favor de otros actores globales».
Por su parte, el primer ministro de Suecia, Ulf Kristersson, abogó por «recuperar el camino del comercio y la cooperación con EE.UU. para que la gente de nuestros países pueda disfrutar de una vida mejor».
En América del Sur, el gobierno de Brasil declaró que «está evaluando todas las acciones posibles para garantizar la reciprocidad en el comercio bilateral, incluyendo recurrir a la Organización Mundial del Comercio (OMC), en defensa de los legítimos intereses nacionales».
Desde Colombia, la canciller Laura Sarabia indicó que se están estudiando las medidas «con el fin de proteger la industria nacional y a nuestros exportadores».
En Corea del Sur (país al que Trump ha impuesto un arancel del 25%) el presidente interino Han Duck-Soo reconoció que «la guerra comercial global ya es una realidad» y su gobierno «debe emplear todas sus capacidades» para superarla.
Por su parte, el primer ministro canadiense, Mark Carney, pese a que su país quedó exento de la nueva ronda de aranceles, adoptó un tono firme y prometió contramedidas. «Es fundamental actuar con determinación y contundencia, y eso es lo que haremos», aseveró.
En Reino Unido, la Confederación de la Industria Británica describió el anuncio como «profundamente preocupante para las empresas», y las Cámaras de Comercio Británicas advirtieron sobre posibles caídas en la demanda y aumentos de precios.
¿Cuáles son las consecuencias para el comercio mundial?
Los nuevos aranceles de Trump suponen, según los expertos, un giro radical en la política comercial de Estados Unidos y un duro golpe al sistema multilateral de comercio que Washington contribuyó a construir tras la Segunda Guerra Mundial.
La decisión de aplicar un arancel base del 10% a todas las importaciones, junto con tasas mucho más elevadas para las decenas de países considerados «los peores infractores», amenaza con desatar consecuencias económicas a escala global.
El primero de los efectos previstos es un aumento generalizado de los precios para los consumidores estadounidenses en artículos como vehículos, prendas de ropa, electrodomésticos, bicicletas y vinos y licores.
La reacción en las bolsas fue negativa, empresas fuertemente expuestas al comercio internacional, como Apple, Amazon o Nike, registraron caídas significativas en las negociaciones tras el cierre de la jornada en Wall Street.
Ken Rogoff, ex economista jefe del Fondo Monetario Internacional, habló de «una bomba nuclear sobre el sistema comercial global» en declaraciones a la BBC y dijo que, tras este giro proteccionista, la posibilidad de que Estados Unidos entre en recesión es del 50%.
Olu Sonola, jefe de investigación económica en la agencia Fitch Ratings, consideró que «se trata de un cambio de juego, no solo para la economía de EE.UU., sino para la economía global».
Afirmó que, con estas medidas, la tasa efectiva de aranceles en Estados Unidos regresaría a niveles no vistos desde 1910 y «muchos países probablemente acabarán en recesión».
Otro efecto colateral es la posible erosión de tratados comerciales vigentes desde hace décadas: la imposición unilateral de aranceles y la amenaza de una guerra comercial podrían, según analistas, debilitar alianzas históricas y fomentar un entorno de incertidumbre en los mercados.



















































































































